Jose Javier Múgica

“En este país, somos muchos los que estamos presos, entre las rejas del miedo. Por eso pedimos libertad de expresión para todos. Pedimos libertad para vivir donde queramos. Pedimos que nos respeten el derecho a la vida. Pedimos que nos dejen vivir… en paz” (Palabras de José Javier Múgica).

La banda terrorista ETA segó el 14 de julio de 2001 la vida de José Javier Múgica Astibia, un hombre con una vocación permanente de servicio a los demás que le llevó a participar activamente en la vida social y municipal de su localidad y a asumir el duro compromiso de defender la libertad en su propio pueblo, Leiza. Tenía 59 años.

José Javier Múgica se presentó en 1999 como cabeza de lista por Unión del Pueblo Navarro en las elecciones municipales. Logró un escaño en la corporación municipal y se puso, como tantos otros concejales, en el escaparate en el que ETA selecciona sus objetivos.

Compaginaba su trabajo y su pasión como fotógrafo de acontecimientos sociales con la conducción de un autobús del transporte escolar. Tenía unas profundas convicciones cristianas, que le hicieron entender y afrontar su vida con una actitud de servicio a los que le rodeaban. Múgica era además un euskaldun (vascoparlante) de nacimiento y reivindicaba sus raíces culturales vascas sin complejos, desenmascarando a quienes utilizan su lengua materna como instrumento político para la confrontación.

Amaba a Navarra y la quería libre y próspera en su foralidad y en su pluralidad, elementos esenciales de su identidad como pueblo a lo largo del tiempo. Amaba a España y no le importaba que le insultaran llamándole “español”, porque estaba orgulloso de serlo. Amaba la libertad. Y por eso rechazaba la coacción abertzale que padecía Leiza desde que el brazo político de los terroristas se hiciera con el control del pueblo.

Para plantarles cara sin otro arma que la palabra decidió encabezar la lista de UPN en las elecciones municipales de 1999. Y desde su puesto de concejal trabajó de forma infatigable en favor de los intereses generales de los leizatarras. Lo asesinaron por todo eso.

Un mes antes de su asesinato impulsó la creación del Comité local regionalista. No vio hecho realidad este proyecto que tanto le ilusionaba, un local social donde compartir el trabajo, las inquietudes y también el ocio con el resto de compañeros y amigos.

Ellos quisieron rendirle su más sincero homenaje inaugurando en septiembre de 2001 la sociedad gastronómica y cultural ‘Larrea’, situada en el popular barrio de San Miguel de Leiza. En las elecciones municipales de 2003, la labor ejemplar de José Javier Múgica tuvo sus frutos. La candidatura local de UPN sumó casi 500 votos y pasó de dos a cinco concejales en el consistorio, logrando, por primera vez, ser la más votada en Leiza.

El Ejecutivo Foral concedió en 2000 la Medalla de Oro de Navarra a las víctimas del terrorismo como muestra del más sincero homenaje, reconocimiento y gratitud a su sacrificio por la libertad, la democracia y la convivencia.

Tomás Caballero y José Javier Múgica viven en nuestro compromiso de seguir trabajando por Navarra y por la libertad.